Domingo 17 de mayo
Bendito el varón que confía en el Señor… (v. 7).
| La escritura de hoy: Jeremías 17:5-8 | Patricia Raybon escribe: |
Mientras el paisajista Douglas Kent recorría un vecindario carbonizado de Los Ángeles tras los feroces incendios forestales de 2025, se encontró con una sorpresa: árboles vivos y verdes —muchos de ellos llenos de hojas, frutos y troncos fuertes— junto a autos derretidos y edificios quemados. ¿Cómo era posible?
Tras dos inviernos lluviosos, sus raíces se habían profundizado para absorber humedad y llevarla hasta las hojas. En el incendio, demostraron ser resistentes. «Lo que vi —dijo Kent— fue que si uno está profundamente arraigado, sobrevive».
Durante las pruebas ardientes de la vida, nuestra fe puede ser así. Cuando nos arraigamos profundamente en Cristo, nos volvemos «como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto» (Jeremías 17:8).
Jeremías, que no medía sus palabras, advirtió que el que confía en «el hombre» es «maldito», y «será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada» (vv. 5-6). ¡Cuánto mejor es confiar en Dios! Regados por su amor sustentador, prosperamos aun en tiempos de furia y damos fruto espiritual en Él.
Reflexiona y ora
¿Qué profundidad tienen tus raíces en Cristo? ¿Cómo puedes confiar en Él en tus pruebas difíciles?
Dios, que siempre confíe en ti.
Lunes 18 de mayo
… Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones… (vv. 7-8).
| La escritura de hoy: Hebreos 3:7-15 | Adam Holz escribe: |
Es fascinante poder ver tu propio corazón. Hace poco, lo hice. Un dolor en el pecho me llevó al médico, quien ordenó estudios que revelaron que mi corazón tiene exceso de calcio. Los médicos lo llaman aterosclerosis: endurecimiento de las arterias.
He hecho grandes cambios en mi dieta y actividad física, pero también comprendí que mis problemas cardíacos no surgieron de la noche a la mañana. En mi caso, fueron el fruto de decisiones insalubres. Con el tiempo, esos hábitos afectaron la salud de mi corazón.
Las Escrituras usan un lenguaje similar para describir la falta de salud espiritual. Nuestro corazón puede endurecerse gradualmente hacia Dios. Hebreos 3:7-8 (haciendo referencia al Salmo 95:7-8) dice: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación». Después de que Dios liberó a su pueblo de Egipto, ellos lo «probaron» (v. 9) durante su tiempo en el desierto.
Dios les había provisto fielmente, pero se negaron a reconocerlo (vv. 9-10). ¿Y nosotros? ¿Qué hábitos nos alejan de Dios, endureciendo nuestro corazón contra Él día tras día? Todos tomamos algunas de esas decisiones. Por eso, agradezco que hoy, Dios nos ofrece cambiar nuestro corazón de piedra por uno suavizado por su amor (ver Ezequiel 36:26).
Reflexiona y ora
¿Cómo está Dios acercándote a Él? ¿Cómo puedes aprender a oír su voz?
Padre, perdóname por mis malas decisiones. Ablanda mi corazón.
Martes 19 de mayo
Y [Potifar] dejó todo lo que tenía en mano de José… (v. 6).
| La escritura de hoy: Génesis 39:2-6, 20-23 | Leslie Koh escribe: |
Como todos los hombres de Singapur, cuando cumplí dieciocho años, tuve que hacer el servicio militar obligatorio dos años y medio. Para ser sincero, lo afronté con bastante desgano. Como muchos otros, intentaba hacer lo mínimo, obedeciendo las instrucciones al pie de la letra… ni más ni menos.
Sin embargo, algunos se entregaron por completo a sus tareas y, al final, obtuvieron mucha experiencia, aprendiendo sobre liderazgo y perseverancia. Mirando atrás, me doy cuenta de que ese tipo de esfuerzo y actitud positiva habría agradado a Dios; muy parecido a lo que mostró José en las Escrituras.
A pesar de haber sido vendido como esclavo y luego encarcelado, cumplió con gran dedicación sus responsabilidades. En lugar de resentirse por su situación, tomó su papel en serio, al punto de que Potifar «dejó todo lo que tenía en mano de José» (Génesis 39:6). José terminó a cargo de la prisión y, finalmente, de todo Egipto.
Siglos después, el apóstol Pablo también exhortaría a los creyentes en Jesús: «todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús» (Colosenses 3:17). Aunque nuestras circunstancias estén lejos de ser ideales, que Dios nos ayude a ser fieles en las tareas que se nos asignan, porque trabajamos para Él, el único que ve nuestro corazón.
Reflexiona y ora
¿En qué situaciones indeseables te has encontrado? ¿Cómo respondiste, tanto en tu actitud como en tus acciones?
Padre, ayúdame a ser fiel a ti.
Miércoles 20 de mayo
… Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido (v. 12).
| La escritura de hoy: 1 Corintios 13:8-13 | Alyson Kieda escribe: |
¿Alguna vez anhelas algo que vislumbras pero no logras alcanzar del todo? C. S. Lewis anhelaba felicidad. Escribió: «nuestro anhelo de hacernos uno con algo en un universo del que ahora nos sentimos distanciados, haber atravesado una puerta que siempre hemos visto desde fuera, […] es […] el indicador más fiel de nuestra verdadera situación. Y ser llamados por fin a entrar será […] la sanación de ese prolongado anhelo. […] El hombre en su totalidad está destinado a beber la felicidad de la fuente de la felicidad».
Lewis habla del gozo que experimentaremos plenamente cuando veamos a Jesús cara a cara. Como creyentes en Jesús, tenemos el gozo de Cristo a través de la obra de su Espíritu en nosotros. Pero, lamentablemente, este gozo está obstaculizado por el pecado y la muerte, las fuerzas del mal y el quebranto del mundo. Pablo escribe: «Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido» (1 Corintios 13:12). En el versículo 10, habla de «lo perfecto» que vendrá: el momento en que conoceremos y experimentaremos el gozo en su totalidad, porque estaremos con Jesús.
Aunque esperamos expectantes ese día, Él nos da ahora un pequeño anticipo del gozo desbordante y sin obstáculos del cielo.
Reflexiona y ora
¿Cómo crees que será ver a Jesús? ¿Qué es lo que más anhelas respecto al cielo?
Padre, anhelo el día cuando te conozca por completo.
Jueves 21 de mayo
Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar… (vv. 5-6).
| La escritura de hoy: Salmo 137:1-6 | Matt Lucas escribe: |
Ethel y Ed viven en la zona desértica de las Montañas Rocosas. En nuestra visita a su rancho lleno de recuerdos, la conversación giró hacia historias de la infancia: montar a caballo en las praderas y arrear ganado. Ahora son mayores, y sus voces transmitían un anhelo por el hogar celestial.
El Salmo 137 refleja una emoción similar. Los israelitas llevados en cautiverio anhelaban volver a casa. «Junto a los ríos de Babilonia, […] los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos», dijeron (vv. 1, 3); lo que llevó a preguntar: «¿Cómo cantaremos cántico del Señor en tierra de extraños?» (v. 4).
El anhelo de regresar del exilio es un tema repetido en los profetas del Antiguo Testamento. Por fin, los israelitas regresaron. Reedificaron Jerusalén y volvieron a asentarse en la tierra, pero nunca fue igual. Cuando se reconstruyó el templo, quienes recordaban su antigua gloria lloraron porque era solo una sombra del primero (Esdras 3:12).
El tiempo afecta la mente y el cuerpo, y la vejez puede sentirse como un exilio, pero para los que conocen a Jesús, ese anhelo no apunta al pasado sino al futuro. Así se transformó mi conversación con Ethel y Ed: un anhelo por nuestro hogar eterno, donde todo será mucho mejor de lo que jamás podamos imaginar.
Reflexiona y ora
¿Qué echas de menos del pasado? ¿Cómo este anhelo te ayuda a esperar con ansias el futuro?
Padre, gracias por estar preparándome un futuro brillante.
Viernes 22 de mayo
… pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan […] que la mano del Señor hace esto… (vv. 19-20).
| La escritura de hoy: Isaías 41:17-20 | Kirsten Holmberg escribe: |
Cada otoño, quienes conducen por la autopista 18 en Oregón se encuentran con una sorpresa encantadora en las laderas arboladas junto al camino: una enorme carita sonriente. Solo es visible en otoño, cuando las agujas de los alerces se tornan amarillas y contrastan con los oscuros abetos Douglas que forman los ojos y la boca. Una empresa maderera plantó esta cara de unos noventa metros de diámetro en 2011 como parte de un esfuerzo por reforestar la zona que habían talado.
Isaías nos invita a conocer a Dios como aquel que da vida a lugares desolados. Durante la esterilidad del cautiverio, les recordó a los israelitas que Dios «[abre] ríos, y […] en el desierto estanques de aguas», y allí hace crecer «cedros y acacias» (Isaías 41:18-19). Él hace estas cosas no solo para su deleite (y el nuestro), sino «para que todos vean y conozcan» (v. 20) que es el autor de todas las cosas y que finalmente redimirá todo; aun lugares considerados «región árida» (v. 19 rva-2015).
Aunque no siempre veamos una carita que nos sonríe desde la ladera de una montaña, toda la creación puede recordarnos el poder redentor de Dios sobre nuestro mundo y nuestras circunstancias, aun en la devastación o después. Busquemos su rostro como fuente de esperanza y gozo en medio de nuestras luchas.
Reflexiona y ora
¿Cuándo te ha dado Dios gozo y esperanza donde había tristeza en tu vida? ¿Cómo la creación te enfoca en Él en tiempos difíciles?
Padre, gracias por tu obra creadora y de redención.
Sábado 23 de mayo
… el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (v. 17).
| La escritura de hoy: 2 Corintios 3:7-18 | Winn Collier escribe: |
En 1849, Henry Brown (un esclavo en Virginia, Estados Unidos) se metió en una caja de madera (de 90 x 75 x 60 cm) marcada «mercancía seca», y dos amigos lo enviaron de Richmond a Filadelfia. Permaneció allí durante un viaje de veintiséis horas, con tres pequeños agujeros para respirar. Cuando los abolicionistas lo sacaron de la caja, cantó una paráfrasis del Salmo 40, expresando su esperanza en el Dios que promete libertad. Más tarde, escribió: «Si nunca has sido privado de tu libertad, como lo fui yo, no puedes comprender el poder de esa esperanza de libertad, que para mí fue un ancla del alma, firme y segura».
La libertad es central en cómo obra Dios en nuestros corazones y en el mundo. Su sabiduría lleva a la libertad espiritual, mientras que la sabiduría falsa, a la opresión. Pablo afirma: «donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» del pecado, la muerte y la condenación (2 Corintios 3:17). Cuando escuchamos y seguimos a Dios, el resultado es libertad. Lamentablemente, lo contrario también es cierto: cuando lo ignoramos y rechazamos sus invitaciones, quedamos confinados. Dios nos libera por medio de su Espíritu (v. 18), pero el pecado y la rebeldía nos atrapan.
A veces, creemos que Dios nos limita, pero en realidad, Él es el único que puede guiarnos a la libertad verdadera.
Reflexiona y ora
¿En qué situación de tu vida te sentiste atrapado? ¿Cómo percibiste el deseo de Dios de guiarte a la libertad?
Dios, hazme libre en ti.
Domingo 24 de mayo
… el Espíritu Santo […] os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho (v. 26).
| La escritura de hoy: Juan 14:17-26 | Elisa Morgan escribe: |
«¿Cómo se llama mi mamá biológica?». La sincera pregunta de mi hija de siete años me atravesó el corazón. Su adopción había sido privada, y solo nos habían proporcionado la información más básica sobre sus padres: estatura, peso, edad, color de cabello y ojos. ¿Cómo responder? ¡La pregunta parecía imposible! Respiré hondo y oré: «Dios, ¿qué digo?». Una frase me brotó de la boca: «¿Cómo te gustaría que se llamara?». Ella sonrió y exclamó: «¡Madeline!». «Entonces, ¡es Madeline!», declaré. Creo que Dios me dio una respuesta cuando yo no la tenía.
En los años siguientes a su muerte, los seguidores de Jesús enfrentaron grandes desafíos en los cuales necesitaron respuestas divinas en situaciones aparentemente imposibles. En Juan 14, Jesús prometió que no los dejaría solos, sino que vendría a ayudarlos (v. 18). Además, Dios proveería una ayuda constante: «el Consolador, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (v. 26).
A veces, las preguntas que enfrentamos parecen imposibles de responder. Necesitamos la ayuda de Dios y sus respuestas en la crianza de nuestros hijos, en el trabajo, con nuestros vecinos y en el mundo. Cuando no tenemos las respuestas, Él puede darlas.
Reflexiona y ora
¿En qué áreas de tu vida necesitas que Dios te ayude hoy? ¿Qué preguntas tienes que solo Él puede responderte?
Padre, gracias por el Espíritu Santo que me guía en todo momento.